Para Delivery Donkeys, nos propusimos algo más grande que diseñar uniformes: queríamos transformar a cada repartidor en un personaje inolvidable. Así nació una identidad que literalmente se lleva puesta. Diseñamos cascos con orejas de burro, chumpas y mochilas en la paleta de la marca, convirtiendo al driver en un Donkey viviente, fácilmente reconocible en cualquier calle.
La experiencia se completó con empaques de delivery pensados para destacar, vallas publicitarias con actitud, y una producción fotográfica con food styling que hace que el antojo llegue antes que el pedido. Una ejecución visual potente, coherente y memorable que revolucionó la forma de ver y vivir el delivery.